Reflexiones de un corredor: Capítulo II

ImageSiguiendo la serie de pensamientos con los que nos ha obsequiado Adal, pasamos a publicar el segundo de sus extractos. Esta vez, nuestro compañero divaga acerca de como convertir el sufrimiento del entrenamiento en fortaleza y de como luchar contra la mente cuando el cansancio te invita a abandonar.

Además, hay que contextualizar el texto ya que fue escrito después de una salida de unos 40 kilómetros realizada pocos días después de su participación en la Lavatrail, en la que estuvo luchando con su mente desde el kilómetro uno para no irse para casa y que , gracias al empeño de nuestro compañero Jose Miguel, pudo completar finalmente con éxito:

Alguien que nunca ha corrido  y nunca ha entrenado te diría que es imposible correr durante más de 5h, yo también  hubo una época que lo pensaba, simplemente porque nunca lo había intentado, no creía en ello y no había entrenado lo suficiente. Con nuestros pensamientos y como nos sentimos es lo mismo, no hay mucha diferencia.
Cuando hablamos de entrenar la mente me imagino que puede sonar extraño, como casi todos sabemos, aunque curiosamente nadie tiene ese problema cuando hablamos del entrenamiento físico, de ir al gimnasio para tonificar y fortalecer los músculos. Entendemos que para mejorar en cualquier ámbito de nuestra vida tenemos que sacrificarnos y ejercitarnos; todo el mundo lo asume sin problemas. Si queremos ponernos o mantenernos en forma, tenemos que realizar un trabajo físico y aeróbico; no nos pondremos en forma viendo deportes por televisión.
No obstante, por algún misterioso motivo las personas creen que no es necesario entrenar la mente.
Hay quien siempre abandona sus planes con la excusa de que nunca encuentran la oportunidad ideal para realizarlos. Si no están seguros de que el proyecto saldrá bien, no se ponen manos a la obra. Y suelen pensar “hoy no estudio porque me duele la cabeza y no estoy al 100%”, o bien “no voy a salir a correr porque seguro que no aguanto”.
A veces, el perfeccionismo nos impide seguir adelante y es algo mucho más común de lo que nos imaginamos. Cada vez que una emoción desagradable nos impide dar un paso más en nuestros objetivos debemos analizar nuestra tendencia a ser perfectos.
¿Has dejado alguna vez de hacer algo porque no estabas animado para hacerlo? El perfeccionista se dice “como estoy desanimado no voy a rendir de la mejor manera, así que mejor hoy no lo intento”, el imperfecto dirá “hoy que estoy desanimado lo voy a hacer, si hoy puedo, siempre podré”.
Cuando el deseo de perfección es demasiado grande, hay quien tiende a pensar “no puedo hacerlo suficientemente bien”. Esta es la peor actitud posible. Son raros y escasos los momentos en que uno se encuentra en el momento ideal y en plena forma para realizar una tarea. Es mucho mejor ponerse manos a la obra aunque solo sea al 25% de nuestra capacidad. Si dejamos que el perfeccionismo nos detenga hoy, es muy posible que mañana justifiquemos también abandonar por completo.
Todos tenemos impedimentos físicos o mentales. No estaremos nunca satisfechos si nos exigimos constantemente un nivel de rendimiento ideal. Algunas personas intentan escapar de la realidad poniendo como excusa sus debilidades, mientras que otras llevan a cabo sus objetivos a pesar de los numerosos handicaps que juegan en su contra.
En el momento en que nos entre la tentación de abandonar o posponer una tarea porque no nos encontramos en plena forma y pensemos ” hoy el resultado de mi trabajo va a ser muy malo. Por eso mejor que descanse”, entonces es justo en ese momento cuando debes de recordar que los grandes logros se consiguen con pequeños pasos. Cualquier avance que obtengamos en los días malos, por pequeño que nos parezca, significará un enorme salto a nivel psicológico y después a nivel práctico. Porque, de alguna manera implícita, nos estamos diciendo a nosotros mismos “si puedo avanzar aun estando en malas condiciones, qué no podré hacer cuando me encuentre bien”.
Poco a poco se llega a donde a donde deseamos llegar. Para los grandes logros es más útil la perseverancia que la mera capacidad.
Da cada día lo que puedas y vuelve mañana a intentarlo.

GRACIAS POR CADA UNO DE LOS 40KM DE HOY, POR ANIMARME A SEGUIR Y POR ACOMPAÑARME HASTA EL FINAL, ERES UN CRACK!!

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