Reflexiones de un corredor: Capítulo III

ImageAqui tenemos el último capítulo de las divagaciones de Adal acerca del running. Hoy toca un consejo sobre como canalizar la fatiga para convertirla en resistencia….

Cada pisada golpea cada una de tus piernas con una fuerza equivalente al doble de tu masa corporal. De la misma manera que el martilleo constante en una roca de apariencia impenetrable, con el tiempo la convertirá en polvo, la carga de impacto relacionado con el hecho de correr puede, en última instancia dañar tus huesos, cartílagos, músculos, tendones y ligamentos. Pero ¿por qué? A los antílopes no les duelen las espinilla, los lobos no tienen que aplicarse hielo en las rodillas y dudo que el 80% de los caballos salvajes queden discapacitado por lesiones de impacto.
Uno no le pide nada a su resistencia y tiene mucho más de lo que espera.  En lugar de dejarse dominar por la fatiga uno la asimila, no la deja escapar, llega a conocerla tan bien que no la teme más. Una vez la fatiga llega uno no puede odiarla y esperar vencerla, la única  forma de conquistar realmente algo es amándola.
Si uno no encuentra la respuesta a sus problemas después de correr durante cuatro horas, es que no  puede encontrarlas.
Salgamos a solucionar nuestros problemas!!!

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