Crónicas de la Transvulcania 2012: Capítulo III (Y último)

ImagePara finalizar esta serie de crónicas hemos elegido una muy significativa que nos pone alerta acerca de la decisión de empezar la carrera más rápido de la cuenta y de cómo a partir del Roque de los Muchachos es muy frecuente la imagen de los corredores enganchados al suero de la Cruz Roja o, como dice Javi Padrón, “tirados en las plataneras”…. Esta es la historia de Javi:

Transvulcania 2012: Crónica, por Javi Padrón

     Han pasado ya varios días desde que vinimos de La Palma y en este tiempo he visto muchas fotos de La Transvulcania y he leído unas cuantas crónicas sobre esta carrera, algunas más entretenidas que otras, pero todas con su encanto. Por temor a caer pesado estaba dudando en hacer la mía, pero como al pasar el tiempo me gusta volver a leer lo que he conseguido, y también me encanta escribir, pues ahí va. (El que se aburra que la lea de dos veces).
 Este año sólo nos desplazamos a La Palma mi padre y yo, pues Eduardo se había fijado otros objetivos y Luis dice que aún está muy verde para hacer tantos kilómetros. Mi padre como siempre diciendo que quizás sea la última que hace (ja, ja, ja, al terminar me dijo que quería volver a la quinta edición). Este año nos hemos preparado algo mejor, hemos realizado unos cuantos entrenamientos largos los fines de semana, y entre medio, también hemos cargado bastantes kilómetros. El único pero es mi última semana de trabajo, que me ha resultado algo dura y me deja algo flojillo, pero eso no es escusa. Nuestra intención es bajar los tiempos del año pasado. Al llegar a Los Llanos el ambiente es increíble, encontramos una gran cantidad de corredores conocidos, numerosos equipos de todas las islas que se han desplazado hasta aquí para disfrutar ( o sufrir) con esta carrera. Recogemos los dorsales, charlamos con los compañeros, cenamos una pizza y nos vamos al apartamento a prepararlo todo, pues a las 2 y media de la mañana tenemos que levantarnos para coger la guagua. Entre que te acuestas tarde y los nervios apenas duermes un par de horas, pero me despierto bien. Desayunamos, nos preparamos y a coger la guagua hacia el Faro.
Son las 5 menos veinte y ya estamos allí. Hace bastante viento pero también calor, y esta hora se me hizo bastante larga, tengo ganas de salir ya. Este año no pienso salir muy atrás, no quiero que me coja el tapón que se forma aunque se hayan separado las dos carreras, ya que somos casi 800 corredores, por lo que le deseo suerte a mi padre y me adelanto un poco. Más adelante están Killian, Sebastien, Iker y compañía, pero al mirar a los lados veo a los verdaderos protagonistas de la carrera, increíble las caras de ilusión. Por fin llega la cuenta atrás, bocinazo y a correr. Damos la vuelta al faro y para arriba, mucho público en toda la salida y en los primeros cruces de la carretera. Consigo pasar el tapón bastante rápido y me doy cuenta del primer problema. No llevo pilas. El frontal casi no alumbra y tengo que ir adelantado para ponerme pegado a otros corredores. Menos mal que amanece enseguida. De vez en cuando miro hacia atrás y vez la famosa serpiente de luz. Una preciosidad.  Llego de noche a los Canarios y hay mucha más gente que el año pasado. Parece las etapas de montaña del Tour, un pasillo de gente aplaudiendo que es una maravilla. Lleno agua e isotónico y sigo para arriba. Me encuentro con ganas y puedo correr bastante, sin excesos, pero con ganas de bajar el tiempo del año pasado. Pasamos numerosos volcanes  y cerca de las Deseadas me adelanta Daylos García, después Matías del Trivalle y el gran José Carlos Vera del Atleticod(1º,2º y 3º de la media maratón). Llego a las Deseadas y vuelvo a llenar los botellines, estoy bebiendo bastante porque ya hace bastante calor. Empieza la bajada hasta el Pilar y ya se oye la megafonía. Como siempre esto te da alas y vuelas hasta allí. Llego con un tiempo de 3:26, media hora menos que el año pasado. Me paro a comer algo, con tranquilidad, voy bien de tiempo y hasta el pico de La Cruz no hay más sólidos, y son muchos kilometros. Continúo por la pista del Reventón, trotando bien, y al llegar al avituallamiento alcanzo a el gran Antonio Calzadilla. También llega Kaslo del Tritoscal y Paquito Marrero, del Tenerife Trail. Junto con varios corredores más formamos un grupo que sube unido bastante rato.
Llegamos al refugio Punta de los Roques y nos dan agua, y algunos piensan que es el avituallamiento, pero les aclaro que el Pico de las Nieves aún queda lejos y que solo tiene liquido. Seguimos subiendo y bajando a un buen ritmo, relevándonos de vez en cuando. Llego al Pico de la Cruz y paro a comer algo, pero no me detengo mucho para no perder el ritmo. El calor ahora ya es asfixiante. Suerte que hay algunas rachas de viento que refrescan un poco. El Roque ya se ve cerca, pero aun quedan un par de subidas bastante duras. Continuo corriendo bastante. Cerca del observatorio hay un hombre con un pulverizador que nos echa agua al pasar. Que bien sienta y como anima. Casi sin darme cuenta llego al Roque de Los Muchachos. He bajado el tiempo del año pasado en una hora y veinte minutos. Este año se me hizo más corto. Hay  una gran cantidad de gente animando. Vuelvo a comer algo y empiezo a bajar, aunque todavía quedan varias subidas que se hacen algo duras. Al poco rato ya no corre ni aire, el calor te agobia. Poco a poco me voy sintiendo mal. No me molesta nada. Bueno, las uñas de los pies como siempre, pero tengo una sensación muy rara. Voy bajando porque hasta las piedras ruedan, pero me cuesta bastante llegar a la torreta del Time. Aquí, según paro para comer me mareo y me tengo que sentar. No soy el único, hay mucha gente que se encuentra fatal. Los de la cruz roja me miran el azúcar, la tensión y no se que más. Estoy deshidratado y se me baja la tensión. Me quieren poner un suero pero no me dejo. Me quiero ir para no perder tiempo y me dan de comer y de beber, pero las cosas se me caen de las manos. Estoy demasiado débil y me acuestan en una camilla. Me ponen un suero y cierro los ojos.
Duermo a ratos. Van llegando corredores. Muchos están fatal. A mi lado uno no hace mas que vomitar y se lo llevan al hospital. A una chica la va a buscar el helicóptero. Chiquito panorama. Pasa el tiempo y miro el reloj. Llevo una hora aquí y me quiero ir. No me dejan pero les digo que voy despacio. Ya me retiré en Anaga y hoy no me pasara lo mismo. Por fin los convenzo. Me encuentro mejor y me pongo de pie. En ese momento, sorpresa. Aparece mi padre. Que cabronazo. Otra vez bajando tiempo. Le cuento como estoy y le digo que me voy. Dice que tenga cuidado y salgo despacio. No cogí ni agua. Empiezo a bajar poco a poco y me voy encontrando mejor. Me animo y empiezo a correr. Empiezo  a adelantar a bastante gente, muchos hechos polvo. Cruzo el mirador del Time y sigo corriendo, no tan rápido como el año pasado pero si a buen ritmo. Ya veo  Tazacorte. La última bajada. Llego al puerto y otra vez subidón por la cantidad de gente. Lleno los botellines y me mojo de arriba abajo.
 Quiero llegar ya a meta. Empiezo la subida y voy super cómodo. Subo más rápido que el año pasado. Adelanto nada menos que a 15 corredores, algunos tirados en las plataneras. Llego a la recta final. La gente anima y empiezo a correr. Queda un kilómetro pero parece que el arco cada vez esta mas lejos. Por fin llego. Giro a la derecha, después a la izquierda y ahí esta. Que impresionante. Una gran cantidad de gente que hace que tu parezcas el centro  del mundo. Durante la carrera me prometía a mi mismo que no volvería a correr y según me paro ya quiero que llegue la próxima. Saludo a los compañeros que ya han llegado y me relajo. Al rato veo aparecer a mi padre y me fundo en un abrazo con él. Ha vuelto a bajar su tiempo y entra en meta con la cara de un chiquillo como diciendo. ¿ya no jugamos más?.
Esto es lo que me vuelve a dar ganas de correr. Este ambiente, los compañeros, el público, mi equipo, mi padre. Quiero felicitar a David Lutzardo, que no tiene nada que envidiar a los profesionales, a Jose Carlos Vera, por su tercer puesto en la media maratón. A todos los corredores que la corrieron, la hayan terminado o no, porque solo intentarlo ya tiene un gran mérito. A la organización, por lograr que esta carrera vaya a más. A la Cruz Roja, porque este año tuvieron más trabajo de la cuenta y sobre todo a la gente de la Palma, que te ayudaba a seguir cuando más se te aflojaban las piernas.
P.D.    Perdón por el ladrillo.
Javi Padrón (PSB)

Fuente:  http://pateasanborondon.blogspot.com.es

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s